—No sabía que fueras tan generoso.—Siempre lo he sido.Julieta puso los ojos en blanco.—Bueno, tú también regresa a tu casa.Ese día, Celeste había llevado a Sofía a Horizontes del Lago. En efecto, hacía tiempo que Sofía no acompañaba a Juan y a Celeste.Héctor preguntó:—¿Tanta prisa tienes por echarme?—¿O piensas quedarte aquí a la fuerza?—¿Por qué no? También podrías regresar conmigo.Julieta respondió:—¿No acordamos que sería mañana?—¿Qué diferencia hay entre hoy y mañana?—Si dijimos mañana, será mañana.Héctor sonrió con impotencia.—Bueno. Mañana saldré temprano del trabajo para venir por ti.Cuando llegó la hora, Héctor se marchó de Cumbres del Valle.Después de despedirlo, Julieta subió a su habitación.***La tarde siguiente, Sebastián y Mariana fueron a la empresa de Jairo, principalmente para hablar sobre el avance del proyecto. Como Carlos no estaba, ellos dos acudieron en su lugar.Había pasado algún tiempo desde la última vez que Mariana veía a Jairo. En un ento
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