Cuando terminó el desfile, la multitud comenzó a dispersarse.Héctor soltó la muñeca de Julieta y bajó a Sofía.Sofía, que había visto que él le había tomado la mano a Bianca, sonrió emocionada.—¡Papá agarró la mano de Bianca!Héctor le acarició la cabeza con suavidad.—Entonces ahora te agarro la tuya.—¡Sí!Héctor tomó la mano de Sofía, y Sofía, a su vez, tomó la de Julieta. Le mostró una sonrisa amplia, llena de dientes.Al verla tan feliz, Julieta no pudo evitar contagiarse.Los dos la llevaban de la mano.Con lo llamativos que eran, no pasaban desapercibidos. A lo largo del camino, muchas miradas se posaban en ellos.Cuando Sofía veía a otros niños con sus papás, ya no sentía envidia.Al contrario, cuando alguien los miraba, su rostro se llenaba de orgullo.Hasta que llegó el espectáculo de fuegos artificiales por la noche.Un miembro del personal se acercó a tomarles una foto.Héctor tenía a Sofía en brazos.—Papá, tienes que agarrar la mano de Bianca —dijo ella.Julieta iba a
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