El agua estaba bien helada y Marcos no pudo evitar fruncir un poco el ceño.—¿Le duele mucho? —preguntó Noelia, sin despegar la vista de la herida.—Sí, bastante.Noelia lo miró de reojo. Traía una cara como si se estuviera muriendo, buscando consuelo de la forma más obvia. Sin embargo, ahora que la herida estaba limpia, se notaba que no era nada profundo. Ella sabía bien que él no era ningún quejumbroso. Se estaba haciendo nomás para llamar su atención.—Pues aguante un poco, señor Leiva —soltó ella sin inmutarse, y luego le hizo una seña a su compañera—. Elena, tráete el botiquín, por favor.—¡Ya voy!Para este tipo de salidas, Noelia y su equipo ya lo tenían todo bien planeado, incluyendo el kit de primeros auxilios. Elena no tardó nada en llegar con él.Noelia lo abrió y, con un hisopo empapado en yodo, empezó a desinfectar alrededor de la cortada con movimientos circulares, de adentro hacia afuera. Lo hacía con una delicadeza extrema, como si sus manos fueran de seda.Marcos la
Read more