Al día siguiente, Elena fue sola al hospital para programar la intervención. No le dijo nada a nadie. Con su madre fallecida, su padre en otra ciudad con su nueva familia y lejos de los suyos, no tenía a quién acudir. Al salir, volvió a su estudio a descansar y pidió algo de comer a domicilio. Cuando Noelia se enteró, se le llenaron los ojos de lágrimas de pura pena.—Elena, ¿por qué te lo callaste? ¿Por qué no me dijiste nada? Aunque no hubiera podido hacer mucho, al menos te habría acompañado para que no pasaras por eso sola.Elena negó con la cabeza, con la voz apagada:—Tú me acompañaste a descubrir la verdad, y Martín ya te trae entre ceja y ceja por eso. Si encima hubieras ido conmigo al hospital, toda la familia Cárdenas se te habría echado encima, y no quiero arrastrarte a mis problemas.—En la familia Cárdenas, aparte de Martín, todos son gente de razón. Si van a agarrarle coraje a alguien, va a ser a él por cínico y descarado.Esa misma noche, Noelia habló con sus tíos y l
Read more