Estaba embarazada, así que habría sido difícil salvar al bebé. Pero en ese momento había demasiada gente. Tenía que investigar el asunto en secreto, así que no siguió insistiendo.—Entonces vamos, regresemos al salón principal. —Rafael le ofreció el brazo a Vanessa.Rodrigo le recordó:—Señor Cisneros, no olvide que la señorita León es mi acompañante esta noche.—Su acompañante está allá. —Rafael alzó el mentón y señaló a Verónica, que estaba a un lado.Verónica lo miró, pero se guardó lo que pensaba.—Dejar que su acompañante pase por algo así... señor Zárate, ¿qué le puedo decir? —dijo Rafael con sarcasmo, sin retirar el brazo que le ofrecía a Vanessa.—No se preocupe, señor Zárate. Cooperaré en lo que me corresponda durante la recepción, pero no le molestará que hable unas palabras con mi esposo, ¿verdad?A Vanessa no le agradaba Rodrigo. Pero, pensándolo bien, él jamás había hecho nada para perjudicarla. Al contrario, la había ayudado en repetidas ocasiones.Aunque momentos antes h
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