—¿Del alma? Qué fácil te sale decirlo, gran modelo.Aquella voz sonó fría, con cierto matiz de burla.Le resultaba familiar.Bianca volteó a mirarlo.—¿Sergio?—¿Estás loco? ¡Suéltame!Forcejeó, pero Sergio la apretó con más fuerza contra sí. Tras su calma habitual asomaba cierta malicia.—¡Sergio!Bianca se desconcertó por un instante y, furiosa, redobló el esfuerzo por soltarse. Daniel cargaba varias bolsas de compras, haciendo de acompañante. Al ver la situación, dio un paso al frente para intervenir.Pero Vanessa lo detuvo con una sola mirada. Al mismo tiempo, Sergio soltó a Bianca.—Vanessa, te pido prestada a tu amiga un momento. No te molesta, ¿verdad?Vanessa sabía muy bien que lo que había entre ellos no era sencillo y que, sobre todo, necesitaban hablar en serio. Le sonrió a Sergio con calma:—Doctor Villalobos, no se meta con mi mejor amiga; si lo hace, no me voy a quedar de brazos cruzados.—No le hagas caso; sigamos de compras.—Diez minutos.Sergio tomó a Bianca del brazo
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