—Muchas gracias.Aunque parecía altivo y severo, Rodrigo se mostró amable por una vez al levantar su copa, pero Vanessa rechazó cortésmente la invitación:—No voy a beber. Tengo cosas que hacer, así que me retiro.Le encargó a Federico que firmara el contrato con Corporativo Zarza y, tras darle las indicaciones, se levantó para irse.Rodrigo se puso de pie e intentó detenerla:—¿Tiene tanta prisa, señorita León, que ni siquiera se queda a comer?Vanessa mantuvo una actitud fría y respondió con distancia:—Estoy ocupada. Le pido que me disculpe, señor Zárate.Dicho eso, salió del salón privado seguida de cerca por los guardaespaldas. El contrato solo le ofrecía ventajas, sin ningún inconveniente.En cuanto al asunto de Camila, si decidía proceder legalmente, como máximo conseguiría que le impusieran una pena de prisión de hasta tres años.No serviría de mucho.Para Corporativo Zarza, en cambio, supondría pérdidas incalculables, de ahí que prefiriera pagar una compensación antes que deja
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