—Solo le recuerdo, señorita León, que sigo esperando su respuesta.Aunque Rodrigo hablaba con aplomo, sin un ápice de la arrogancia propia de alguien en su posición, Vanessa tenía sentimientos encontrados respecto a él.Todos sabían que a Rodrigo, al igual que a Rafael, lo llamaban el diablo y que era mejor no meterse con él.Pero con ella, e incluso con Rafael, no había sido así, pues nunca había hecho nada que les causara daño, sino que, por el contrario, la había ayudado en varias ocasiones.Sin embargo, Vanessa no era tan ingenua como para creer que podía confiar en Rodrigo porque, después de todo, era un Zárate, el hermano de Camila.Después de ver entrar a alguien cuya presencia distinguida destacaba entre la multitud, Vanessa le dijo a su interlocutor con tono neutro:—No se preocupe, no lo olvidaré.Después de colgar y apartar el celular, se levantó y agitó la mano hacia donde entraba Rafael.—Rafa, aquí.Rafael la vio y se acercó rápido, aunque cada vez había más gente y las p
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