Cuando intercambiaron los anillos sobre el escenario, donde las luces resplandecían, Rafael prometió con sinceridad frente a todos los invitados:—Por el resto de mis días, te protegeré con mi vida, te consentiré y te amaré... Vanessa, ¿aceptas casarte conmigo?Vanessa no ocultó lo que sentía; las palabras de Rafael la conmovieron tanto que se le llenaron los ojos de lágrimas.—Acepto.Tenía los ojos llorosos, pero sonreía feliz.—Rafael, yo también te amo. Por el resto de mi vida, voy a confiar en ti, amarte y acompañarte. En cualquier momento, pase lo que pase, siempre estaré a tu lado y nunca te dejaré.Mientras el maestro de ceremonias celebraba con entusiasmo, estallaron grandes aplausos entre el público, donde todos miraban a los recién casados en el escenario.Los envidiaban y, al mismo tiempo, les deseaban lo mejor, aunque, por supuesto, también había quienes no veían con buenos ojos esa unión.Pero, tratándose de una alianza entre los León y los Cisneros, por mucho que les mol
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