Pero alguien había alterado los registros de chat y los había editado con Photoshop con el único fin de desprestigiarla.—¡Quiero saber quién demonios me quiere hundir! ¡Maldita sea! ¿No va a quedar tranquila hasta verme hundida y desprestigiada o qué?Bianca se enojó, y mucho, pues, aunque no le importaba la fama, sin reputación no tendría oportunidades de ganar dinero, lo cual la tenía de lo más agobiada.—Esos mensajes no los mandaste tú, ¿verdad?—Claro que no, los alteraron.Del coraje, a Bianca se le quitó el sueño, y su cuerpo, que sentía como si tuviera los huesos a punto de romperse, pareció recuperarse.Se moría de ganas de encontrar a todos los que estaban armando ese escándalo tras bambalinas y darles una buena lección.—Esto es muy fácil de resolver, no te acalores tanto.Vanessa sabía cómo lidiar con los registros alterados; lo que más le interesaba era desenmascarar a quien estaba detrás.Bianca se echó el cabello hacia atrás y suspiró.—Si tú te encargas, me quedo tranq
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