—Vine de viaje de negocios y dio la casualidad de que me hospedo aquí —dijo Alexis, acercándose a Vanessa con una mirada de ternura.Itzel vio a Alexis y pensó que era guapísimo.Al observarlos, su intuición le dijo que había algo entre ellos, así que, con mucho tacto, se hizo a un lado para esperar a Vanessa. Después de todo, como no sabía qué relación tenían, no le daba buena espina dejarla a solas con él.—Vanessa... —Alexis notó la expresión indiferente de ella y estiró la mano para tomarla del brazo.Lo esquivó rápido, retrocediendo un par de pasos para marcar una distancia segura. Lo miró con indiferencia y le habló de mala gana:—No me toques, ni que fuéramos cercanos.Alexis se rio con resignación y levantó las manos como si se rindiera.—Vanessa, admito que me ganaste. Me rindo. Ya bájale a tu enojo, ¿volvemos a estar bien, sí?De pronto, a Vanessa le dio mucha pereza seguir hablando con él. “En serio es un engreído que solo piensa en sí mismo”, pensó. “¿A estas alturas todaví
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