—No, más bien diría que conseguiste lo que querías.Rafael entrecerró los ojos.—Solo me preocupaba que estuviera en peligro.—Aunque así fuera, es porque te importa —le dijo Verónica.Al escuchar eso, Ricardo se ofreció:—Señor, iré arriba a revisar.Rafael asintió y luego negó. Se dirigió de nuevo a Verónica:—Te cuento los detalles más tarde.—Está bien, ve rápido. Si yo fuera tú, aprovecharía para decirle lo que siento.Verónica negó con una sonrisa; en el fondo, se alegraba mucho por él. A fin de cuentas, ya era hora de que se enamorara.Tras colgar la videollamada, Rafael se puso de pie y caminó hacia el ascensor.***Vanessa superó la sorpresa inicial y no tardó en calmarse.—A ver, ¿soy yo la que se le insinúa a Rafael, o eres tú el que tiene una relación muy extraña con su supuesta hermanita? —dijo en tono de burla—. Solo les falta dormir en la misma cama, ¿con qué derecho me vienes a reclamar?La cara de Alexis se puso roja de furia.—Ya te lo he dicho mil veces, para mí Nati
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