A Bianca se le humedecieron los ojos, y sintió una amargura difícil de soportar. Le sonrió a Vanessa, reconfortada.—Está bien, pasemos juntas Año Nuevo.Hacía mucho que nadie le decía eso. Otros años, cuando sus papás la buscaban, era para pedirle dinero y nada más que dinero. Ya en la universidad había empezado a trabajar y estudiar al mismo tiempo. Antes de graduarse, ya trabajaba medio tiempo como modelo.A sus papás no les importaba si iba a casa para Año Nuevo o no; cuando la llamaban, era solo para pedirle dinero.Nunca les importó si ella era feliz lejos de casa ni si estaba bien. Solo hablaban de dinero, dinero y dinero. Ya ni recordaba cuántos años llevaba pasando Año Nuevo sola.Mientras miraba a Vanessa, que caminaba delante de ella tomándola de la mano, Bianca sintió una calidez intensa. Al regresar al salón, lo primero que vio Vanessa fue a Rafael sentado frente a la mesa de centro, preparando él mismo las bebidas.Leandro estaba sentado en el sofá de al lado. Parecía que
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