El señor y la señora Vera se miraron a escondidas, sin poder disimular la emoción en los ojos. Tal como pensaban, era un tonto generoso.—Ay, no tenías que gastar tanto. Para Rebe es una bendición haber encontrado a un hermano como tú. Si no te parece mal, de ahora en adelante nosotros seremos tus padres. Y ya casi es Año Nuevo. Si no te molesta, ven a la casa y pásalas con nosotros, en familia. ¿Qué dices? La verdad, todavía eres joven, y nosotros ya te vemos como a un hijo.La señora Vera se veía dulce y bondadosa, y sus palabras reconfortaron a Leandro. Sus padres habían muerto hacía muchos años, y desde entonces él había estado solo; ni siquiera había tenido novia. Si no estaba investigando, estaba buscando a su hermana. Pasaba solo las fiestas y los cumpleaños.Faltaban pocos días para Año Nuevo, y nunca se había atrevido a imaginar que este año tendría una familia. Rebeca se le colgó del brazo, haciéndose la cariñosa.—Di que sí. Todos juntos va a ser más divertido. Además, mi ma
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