—De ahora en adelante, cuando estemos fuera, no digas que eres mi hermano. Eres una vergüenza.Con eso, se dio la vuelta y se fue, con esa presencia dominante que lo hacía ver a todos por encima del hombro.Leonardo se esforzó por aguantarse, pero no pudo: temblaba sin control. Hasta Sergio, siempre tan tranquilo, intentó contener la sonrisa.Los dos miraron a Alexis con indiferencia y se fueron.Alexis quedó humillado en el acto. Se sentía como si le hubieran dado una cachetada tras otra; le ardía.En cuanto escuchó cerrarse la puerta del privado, la rabia lo consumió. Furioso, golpeó la mesa con el puño.La mirada se le volvió oscura y peligrosa. Quería saber, de una vez por todas, qué había entre Rafael y Vanessa.Y que no le diera la oportunidad, porque si encontraba la ocasión, arrastraría a Rafael de ese trono y le patearía sin misericordia.***Los tres fueron al Club Cúspide, al privado de categoría más alta.El mesero, tal como les habían indicado, ya tenía lista una botella d
Read More