Dicho esto, se fue.Rodrigo Zárate entrecerró los ojos con expresión feroz y los clavó en su espalda; una sed de sangre le oscureció el rostro.Todos contuvieron el aliento.Esas palabras, en boca de cualquier otro, le habrían costado caro.***Vanessa no había dejado que Alexis ni Natalia le arruinaran el humor; al contrario, se sentía muy satisfecha. Había aguantado a Natalia durante años.Esa noche, por fin se había dado la satisfacción que esos años de silencio le habían negado.Para no interrumpir la reunión, se acomodó en una esquina del sofá a ver videos en la aplicación y se puso a esperar. Mientras veía, se quedó dormida.La cabeza le cayó hacia adelante. Por suerte, Rafael reaccionó rápido, se acercó y la sostuvo.—Necia, ¿te quedaste dormida? —Su voz era cariñosa y risueña, muy distinta a la frialdad de hace apenas un momento.Vanessa abrió los ojos; pálida, todavía adormilada.—¿Ya terminaste?—Ya terminé —dijo, ayudándola a levantarse y apartándole el cabello de la cara—.
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