Masuk—De ahora en adelante, cuando estemos fuera, no digas que eres mi hermano. Eres una vergüenza.Con eso, se dio la vuelta y se fue, con esa presencia dominante que lo hacía ver a todos por encima del hombro.Leonardo se esforzó por aguantarse, pero no pudo: temblaba sin control. Hasta Sergio, siempre tan tranquilo, intentó contener la sonrisa.Los dos miraron a Alexis con indiferencia y se fueron.Alexis quedó humillado en el acto. Se sentía como si le hubieran dado una cachetada tras otra; le ardía.En cuanto escuchó cerrarse la puerta del privado, la rabia lo consumió. Furioso, golpeó la mesa con el puño.La mirada se le volvió oscura y peligrosa. Quería saber, de una vez por todas, qué había entre Rafael y Vanessa.Y que no le diera la oportunidad, porque si encontraba la ocasión, arrastraría a Rafael de ese trono y le patearía sin misericordia.***Los tres fueron al Club Cúspide, al privado de categoría más alta.El mesero, tal como les habían indicado, ya tenía lista una botella d
Sergio y Leonardo intercambiaron una mirada, cómodos en su papel de espectadores.Era la primera vez que veían a Rafael ponerse serio.Bastante interesante.Pero para los otros chicos del grupo era como estar a punto de ser fusilados: la espalda rígida, mirándose entre sí, sin saber qué hacer.Mauricio se enjugó el sudor.—Rafael, nosotros... nosotros solo tomamos de más y dijimos puras estupideces —dijo—. No nos hagas caso. Alexis tampoco lo decía en serio.Hacía poco, Mauricio tenía muy claro que la destitución de Alexis como director de la subsidiaria había sido obra de Rafael. Si ni a su propio hermano le perdonaba nada, quedaba claro lo despiadado de sus métodos: nunca fueron palabras vacías.—¿Y a ti quién te preguntó?Rafael lo miró de reojo y Mauricio se calló.Su presencia era aplastante.Alexis cerró el puño y apretó la mandíbula.—Conozco muy bien a Rafael —dijo—. Jamás tendría nada con Vanessa. Además, ella sigue siendo mi novia.Esas palabras eran una trampa, tendida para
Los que ocupaban el privado eran de las familias más poderosas de Cartaluz, y discutían precisamente ese asunto.—Quién iba a pensar que una simple guionista pudiera armar semejante escándalo, y con una miniserie.—Para ser heredera de buena familia, es demasiado mezquina. Qué vergüenza.Varios jóvenes de familia, todos amigos de Alexis, seguían hablando mal de Vanessa como de costumbre.—Por eso Alexis tardó años en comprometerse con ella —dijo Mauricio con cara de asco.—Tuvo suerte de nacer en la familia León. Porque con lo inútil que es, ¿cómo iba a estar con Alexis?Él escuchaba los insultos con la cara ensombrecida.Antes habría estado de acuerdo, pero ahora algo le revolvía por dentro. Vació el vaso de un trago.Un amigo listo se lo rellenó enseguida, creyendo que estaba molesto con Vanessa, y siguió atacándola.—La ruptura con Alexis es seguramente un juego para recuperarlo. ¿No fue ella quien intentó manchar la reputación de Alexis y Nati en el cumpleaños de Magdalena?Maurici
Bianca estaba emocionada y feliz por ella.—¡Ya revisé, está en el octavo lugar! Amiga, siempre lo he dicho: ¡eres la mejor!Vanessa escuchó el ruido de fondo y rio.—Eres modelo, Bianca, cuida tu imagen, que no te vayan a fotografiar.—Que me fotografíen. Soy modelo, no una estrella de cine.Bianca no le hizo caso, feliz como si le hubiera tocado la lotería.—Parece que en menos de dos días llega al primer lugar. ¡En serio no hay nada que no puedas hacer!Vanessa rio por seguirle la corriente.—Claro, para ti soy la mejor.—Y sí lo eres. Tus talentos van mucho más allá de esto.Había un tono de lástima en su voz.Vanessa hizo como que no entendió y no dijo nada.El auto era silencioso de por sí; la voz de Bianca se escapaba del auricular. Los ojos oscuros de Rafael se ensombrecieron aún más, y arrugó la frente sin darse cuenta.Hasta que alguien del equipo apuró a Bianca.Ella colgó a regañadientes.—Bueno, esta esclava tiene que ir a trabajar. Cuando termine, vamos a celebrar.—Bueno
Leonardo miraba a Rafael sin poder creerlo.¿Iba a hacerlo público?Aunque todos estaban atónitos, nadie se atrevió a preguntar nada. Las miradas eran cada vez más curiosas.Al notar que tanta gente los observaba, Vanessa reaccionó. A toda prisa, lo tomó de la mano y se puso de pie.No entendía las intenciones de Rafael. Solo quería salir de ahí cuanto antes.—Ya nos vamos —le dijo a Leonardo al pasar junto a él.Rafael salió de la sala de juntas tomando la mano de Vanessa sin disimulo.Al cruzar el área de oficinas, causaron otro revuelo. De inmediato, mucha gente se agolpó en la puerta de la sala.Leonardo se vio acorralado por un mar de miradas curiosas, como si todos preguntaran: “¿El señor Cisneros y Vanessa... están casados?”Leonardo los miró con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.—Lástima que no sean periodistas con lo chismosos que son. ¿Los mando de reporteros?Todos se dispersaron.¿Periodistas? Ese trabajo era para buscarse enemigos. Ni locos aceptarían.Itzel no le
Él, siempre tan imponente y elegante, ya de por sí apuesto, vestía un costoso traje hecho a la medida. Con solo estar allí de pie, lograba opacar todo a su alrededor.Vanessa se quedó paralizada por un instante.Era Rafael. ¿Qué hacía él ahí?Vanessa no esperaba encontrárselo allí. A pesar de que ya estaban casados, el corazón se le disparó de todas formas.Le daba la extraña sensación de que, aunque eran un matrimonio legal, parecía que estaban teniendo una aventura a escondidas.Era una situación muy rara.—¡Señor Cisneros! —exclamó alguien.Vanessa volvió a la realidad y enseguida escuchó a Itzel murmurar con gran emoción.—¡Dios mío, es Rafael! Vanessa, ¿crees que haya venido a buscarte a ti?Vanessa mostró una actitud de incomodidad, sin saber qué responder.La verdad era que ni ella misma lo sabía.Rafael entró caminando junto a Leonardo. Dio un rápido vistazo al grupo y asintió a modo de saludo.—¿Interrumpo su reunión de trabajo? —preguntó.Al decir eso, sus ojos oscuros se pos
Eran ocho guionistas en el equipo. A Vanessa le asignaron el género de romance con CEOs y le dieron un plazo de dos semanas para entregar el primer borrador.A las once de la mañana terminó la reunión.Fernanda, que también era guionista, se quedó con una serie antigua y no dejaba de quejarse:—Ya e
“Parece que todavía le importa Alexis”.—¿No que habían terminado? —Rafael se metió las manos en los bolsillos y lo miró con indiferencia.Alexis no esperaba que su hermano estuviera enterado. ¡Esta vez, Vanessa había llegado demasiado lejos con su berrinche!—Tiene un genio terrible —se quejó él, c
Al ver que Rafael le preguntaba con tanta seriedad, Vanessa sintió que debía responderle con la misma honestidad.—¿Arrepentirme? —dijo con franqueza.— Nunca tomo decisiones de las que me arrepienta después. Además, me di cuenta de que estar casada contigo no es una mala idea. Solo necesito que me t
El golpe fue tan fuerte que Alexis cayó al suelo sin poder meter las manos, dejando a Natalia pasmada.—¡Rafael! ¿Por qué le pegas a tu hermano? —gritó Natalia, aterrada. Se apresuró a ayudarlo a levantarse—. Alexis, ¿estás bien?—No es nada.Tenía el labio partido y un hilo de sangre le corría por







