—Dame la oportunidad de llevarte. Te lo prometo, no te voy a molestar.A pesar de apoyarse en la muleta, seguía siendo difícil de ignorar.Vanessa no perdió la compostura. Con firmeza, le dijo:—Ya me estás cansando. Suéltame.Alexis no cedió.Al final, cuando vio su mirada glacial, soltó su mano.Ella tomó un taxi y fue al hotel que el equipo de producción había reservado.El productor, al enterarse de lo que le había pasado la vez anterior en la capital, tuvo la consideración de reservar un hotel distinto.Recogió su tarjeta en recepción, subió a su habitación y acomodó el equipaje.Se lavó la cara y tomó el celular para revisar sus mensajes.Rafael le había enviado varios mensajes.“Lo siento, Vane, acabo de ver tu mensaje”.“Fue mi culpa; ni siquiera sabía que tenías que ir a trabajar. Cuando regrese, me sancionas como quieras”.“Cariño, no te pongas triste. Solo fui a trabajar, no a buscar aventuras”.“Además, cuando un hombre comete un error, hay que castigarlo, no amargarse”.“.
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