Por lo general, de esas cosas se encargaba la enfermera particular, pero cuando Vanessa tenía tiempo, prefería ir ella misma a hacerlo.Hacía apenas un momento, Rafael había ayudado a asear al abuelo, algo que la tomó totalmente por sorpresa. Con mucho esfuerzo había logrado calmar sus sentimientos, pero ahora, sin poder evitarlo, su corazón volvía a acelerarse.—Señorita...Aurelio se acercó a ella con cara apenada.—El señor Cisneros insistió en que quería hablar con su abuelo, y solo por eso lo dejé pasar.—Descuide. Si vuelve por aquí, no le haga caso —respondió sin reprocharle nada; después de todo, Aurelio siempre había sido leal al abuelo.Él suspiró, aliviado.—Muchas gracias, señorita, de ahora en adelante tendré más cuidado.La miró con cierta vacilación, pero al final no dijo más. Solo pensó que era una lástima. Si hasta el propio abuelo no paraba de elogiar al señor Cisneros, no entendía cómo algo que iba tan bien había terminado así.Vanessa llegó al pie del edificio del R
Read more