Vanessa no dudaba de sus palabras. Dos días antes, le pidió a Daniel que investigara su paradero y él averiguó lo mismo. En el pasado, Édgar y Yolanda consintieron en todo a Alexis. Durante años, él recibió cuanto quiso.Si Alexis no hubiera provocado tantas veces a Rafael ni intentado entrometerse en los asuntos de la empresa, podría haberse pasado la vida como todo un Cisneros.Pero nunca se sabe qué vueltas da la vida. Aquel Cisneros, antes tan consentido, no solo perdió su posición; ahora, Édgar quería matarlo. Eso demostraba que ese hombre era despiadado.Por eso, a Vanessa no le sorprendía que, cuando Édgar creyó por error que Rafael no era su hijo, llegara al extremo de contratar a alguien para asesinarlo.—Vanessa, ayúdame. Llevo un tiempo huyendo de quienes quieren matarme. Ya no sabía qué hacer, por eso le pedí a Emilio que concertara esta reunión contigo. Mi padre quiere matarme. Ayúdame, por favor.Alexis parecía angustiado y aterrorizado. Tenía una actitud nerviosa y desor
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