Capítulo 22 —El latido que desafía la eternidadNarrador:Caín despertó sin prisa, como si el tiempo hubiera decidido obedecerle por una vez.La habitación estaba en penumbra; las cortinas filtraban la mañana y la convertían en una luz suave, casi tímida. Lo que sintió fue algo muy raro en su mundo: paz. Una calma profunda, pesada, instalada en la piel como una manta.Aurora estaba encima de él, desnuda, rendida, con la mejilla apoyada sobre su pecho como si ese lugar le perteneciera. Su cabello castaño le caía en ondas desordenadas por el hombro, y su cuerpo, se ajustaba al suyo como una respuesta natural.Caín la abrazó con fuerza… demasiada. No por violencia; por necesidad. La estrechó hasta el límite, como si temiera que al soltarla el universo se corrigiera y se la devolviera al dolor de siempre.Aurora se quejó apenas, un sonido pequeño, adormecido, y abrió los ojos.La mirada se le clavó a Caín como una estaca al revés: no para matarlo, sino para traerlo de vuelta.—Buenos días
Zuletzt aktualisiert : 2026-03-07 Mehr lesen