—Así está bien. —Lo que me da miedo es que Daniel, como ahora, finja ser bueno conmigo y retrase el divorcio.La mirada de Victoria se volvió fría. La actitud actual de Daniel no le inspiraba ni un ápice de simpatía, solo repugnancia:—Si se enfrenta directamente a mí, mejor.—Así podré arrebatarle la custodia de mi hija y todos los derechos e intereses de ella.El divorcio era complicado, pero Victoria ya estaba preparada.Ahora tenía el respaldo de su poderoso "familiar".Incluso sin él, estaría dispuesta a darlo todo para plantarles cara.Mientras hablaban, dos figuras entraron apresuradamente en la habitación.Al momento siguiente, se oyeron voces llenas de preocupación:—Paula, mi tesoro, déjame verte, ¿dónde te has hecho daño?—Hija mía, déjame abrazarte. —Dios mío, esa cara tan bonita tuya, por poco se desfigura.Los padres de Paula, Juan Cruz y Sania Soto, entraron precipitadamente.Tomaron las manos de Paula y la miraron con ternura y preocupación.Su expresión era como si
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