La mansión Rurik estaba en silencio cuando Alexei dejó el ala médica.Caminó por los pasillos con pasos firmes, el humo ondulando discretamente alrededor de su cuerpo. Sus ojos violetas todavía brillaban, pero había algo diferente en ellos ahora —ya no era solo furia, era determinación. La decisión estaba tomada, y no daría marcha atrás.La sala de guerra estaba iluminada y, cuando Alexei entró, encontró lo que esperaba: Andrei, Yuliam y Feliks de pie alrededor de la mesa, los rostros serios, los cuerpos tensos. A su lado, los cuatro consejeros del clan Demidov aguardaban en silencio, las vestimentas formales contrastando con el ambiente. Dmitry estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, mientras Anatolie permanecía junto a la ventana, observando la nieve que caía afuera.Alexei cerró la puerta detrás de sí, y todos los ojos se volvieron hacia él.—Gracias por venir tan rápido. —Dijo, con la voz baja, pero firme.Andrei dio un paso al frente.—Dijiste que era urgente.Él
อ่านเพิ่มเติม