Me tira sobre el asiento y me jala los pantalones, dejándome solo en pantis. —Por el amor de Dios, no me hagas esto —imploro, con voz desesperada. No me escucha. Me sienta en el asiento de nuevo y se sienta sobre mí. Siento su miembro ya duro contra mi vientre. Me besa el cuello, me muerde la oreja, me aprieta los pechos. Me desespero. Él no puede hacer esto. Empieza a quitarse su propia ropa, y mi corazón se acelera. —Para, por el amor de Dios —grito, con voz desesperada—. Yo, yo, yo estoy... —en el desespero, casi le digo que estoy embarazada. —¿Estás? —pregunta él, deteniéndose por un instante. —Con el periodo —miento, con voz temblorosa. —¿Desde cuándo eso es un problema? —pregunta él, con una sonrisa cruel. —Por favor, mi amor —imploro, con la voz entrecortada—. No me hagas esto. No hagas que te odie. Para, por el amor de Dios. Para, mi amor. Por nuestro matrimonio, no lo arruines todo. Se detiene. Se quita de encima de mí y se sienta en el asiento, poniéndose las dos mano
Última atualização : 2026-07-31 Ler mais