Tras salir de la cafetería, Noelia y África se vinieron conmigo al piso. No querían dejarme sola dando vueltas a la cabeza mientras Ben terminaba de resolver los asuntos del club. Estábamos las tres en el salón, con los apuntes de la universidad desplegados sobre la mesa baja, cuando el timbre del interfono sonó con dos golpes secos. —Debe ser él —dije, poniéndome de pie de golpe. Fui al recibidor, pulsé el botón del telefonillo y escuché la voz grave de Ben al otro lado del altavoz: —Soy yo, Lisa. Abre. Apreté el botón del portal y dejé la puerta del piso entornada para esperarlo. Escuché sus pasos pesados subiendo por la escalera y, al cabo de unos segundos, Ben apareció en el descansillo. Llenaba el marco de la puerta con su sola presencia. Traía la cazadora de cuero abierta, el pelo revuelto por el viento y esa mirada seria que se le quedaba marcada tras horas de lidiar con los problemas de la noche. Sin embargo, al ver
Last Updated : 2026-08-22 Read more