Tras dejar la casa principal de los Blackthorn, me mudé a un apartamento alquilado. Quedaba en el extremo oeste del territorio. Silas, como de costumbre, ni se dignó a comunicarse conmigo.Ese día yo caminaba por la calle Market con mi mejor amiga, Freya. Ella deslizaba el dedo por la pantalla de su teléfono mientras maldecía a Silas, pero de pronto se quedó callada.—Vi la publicación de Iris —dijo con cautela—. Está en las aguas termales de Moonstone con Silas. Él sale sonriendo en la foto.No dije nada.En el pasado, cada vez que yo cedía mi lugar, revisaba las fotos de Iris como una maníaca obsesiva. Ampliaba las imágenes para analizar cada rasgo de la cara de Silas hasta que me dolían los ojos. Ahora, no me interesaba volver a ver su cara.La mirada de Freya se suavizó.—¿Cediste otra vez?Solo ella conocía la historia. Cada rendición, cada regreso, cada vez que yo pensaba que sería la última...—Sí —respondí.Dejó escapar un suspiro y me dedicó unas palabras de consuelo.
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