Robert Thorne, en un gesto poco habitual, había preparado el té él mismo en el jardín de invierno. No esperaba ver a su hijo aparecer y plantarse frente al portón como un rey en visita oficial. Aquel juego de poder empezaba a irritarlo seriamente; estaba a un paso de decirle que se largara de su propiedad.Pero Diane, su esposa, ya estaba en pie, con la mano apoyada en el brazo de él.—Cariño, está herido. Necesita desahogarse. Somos sus padres, ¿no? Solo queremos que esté bien.Su voz era dulce, melosa.—Déjale hacer su teatro. Una vez que lo suelte todo, se acabó. Sería más fácil para todos, ¿no crees?Robert suspiró sonoramente.—Eres demasiado buena. Es tan testarudo como su madre, no hay quien lo aguante.Diane esbozó una sonrisa paciente.—No piensas eso realmente. No tienes más ganas de una guerra abierta con tu hijo que las que tiene él.—Solo quiero evitar un escándalo —gruñó Robert, mientras dejaba que Diane lo ayudara a levantarse.Juntos salieron a la terraza de piedra, fr
Last Updated : 2026-06-06 Read more