Una vez que la puerta se cerró tras la estela de Elia, la atmósfera en el pequeño salón cambió por completo. Ya no era una escena matrimonial; era un cuadrilátero. El silencio era pegajoso, interrumpido únicamente por el sonido de la respiración entrecortada de Rafael. Su mejilla, marcada por la bofetada de Elia, comenzaba a tornarse de un tono purpúreo, dándole el aspecto de un boxeador al final de su carrera, con el orgullo hecho jirones.Valentin, por su parte, ni siquiera parecía despeinado. Regresó hacia la chimenea con paso indolente, apoyándose en el mármol frío para observar a su rival con una especie de curiosidad clínica, como quien mira un accidente de tráfico del que no es responsable.—Francamente, Dubois, debería pedir algo de hielo al servicio de habitaciones —soltó Valentin en un tono arrastrado, casi amistoso si no fuera por el veneno que destilaba su voz—. Porque con una facha semejante, va a espantar a los accionistas mañana por la mañana. Ha dado todo un espectácul
Last Updated : 2026-06-05 Read more