Elia se soltó el brazo de un tirón violento.—Ya basta, Rafael. Se acabó la función. He cumplido con mi parte, tus abuelos están contentos. Ahora, me largo.Dio media vuelta sin esperar respuesta; sus botines taconeaban con una rabia sorda sobre el parqué de roble macizo. Cruzó el vestíbulo en dirección a la puerta principal. Pulsó el sensor de apertura, pero no ocurrió nada. La banda LED, que habitualmente se iluminaba en azul, empezó a parpadear en rojo. Lo intentó de nuevo, ensañándose con el panel táctil.Bloqueado.Volvió a probar. Nada. El panel táctil seguía congelado.—¿Jean? —llamó al ver al mayordomo recogiendo unas copas de un velador al fondo de la estancia—. Jean, por favor, ábrame. El sistema está fallando.El anciano se detuvo un instante, visiblemente incómodo. No la miró a la cara; prefirió ajustarse los guantes blancos con una meticulosidad fingida. Lanzó una mirada furtiva hacia la terraza, donde Rafael permanecía inmóvil, con una mano en el bolsillo, observándola c
Last Updated : 2026-06-05 Read more