Durante varios segundos, ninguna de las dos articuló una sola palabra. El pequeño despacho de la galería parecía haberse encogido de repente, sofocado por un aire denso, casi irrespirable, donde cada exhalación pesaba como plomo. Camila permanecía de pie junto a la silla donde descansaba su bolso, tratando de erigir una barrera invisible con la mirada, mientras Andrea ocupaba el centro exacto de la estancia con la apostura imperiosa de quien está acostumbrada a que el mundo se amolde a sus exigencias. Sin embargo, en la nitidez de la luz matutina que se filtraba por la ventana, los restos de la mujer impecable, elegante y sonriente que había cruzado la puerta de la galería comenzaban a desmoronarse a pedazos. La máscara pulida de refinamiento se había agrietado. Y lo que emergía debajo de esa fachada estudiada resultaba infinitamente más revelador. Andrea estaba furiosa, pero, por encima de la ira, estaba profundamente nerviosa. Camila, acostumbrada a fijarse en los matices invisible
Terakhir Diperbarui : 2026-06-20 Baca selengkapnya