Alba se puso de pie lentamente, como si su cuerpo apenas estuviera alcanzando lo que su mente ya sabía. Se había terminado. Firmado, sellado, hecho. No sabía qué se suponía que debía sentir en un momento así, así que eligió no sentir nada.—Por fin —dijo Doña Reyes, con una sonrisa triunfante extendiéndose por su rostro, como si hubiera ganado algo.—Se está poniendo un poco demasiado cómoda —añadió Valeria, sin molestarse siquiera en bajar la voz. No se hablaban entre ellas. Le hablaban a Alba, lo suficientemente alto para asegurarse de que escuchara cada palabra mientras subía las escaleras.Alba no se inmutó. Mantuvo la barbilla en alto y los pasos firmes, como si las palabras hubieran pasado a través de ella sin dejar marca. Para cuando llegó a lo alto de la escalera, ya estaba sacando su maleta de debajo de la cama.Abajo, Adrian se sentía extrañamente vacío. Había pensado que, una vez que firmara, todo el ruido en su pecho —la culpa, la duda, la rabia que no sabía nombrar— final
آخر تحديث : 2026-09-11 اقرأ المزيد