Su madre fue la primera en romper el silencio.—Adrian, cariño, tienes que calmarte. No puedes levantarle la voz a tu madre de esa manera. —Su tono llevaba la autoridad de siempre, la que usaba cada vez que quería recordarle cuál era su lugar—. Sigo siendo tu madre, ¿recuerdas?—Sí, lo recuerdo —respondió Adrian, con la voz baja y tensa—. Lo recuerdo muy bien. Eres mi madre, y por eso mismo deberías respetarme y dejar de tratarme como a un niño.Hubo una pausa al otro lado de la línea. Casi podía sentir su enojo a través del silencio.—Adrian, no es eso lo que yo…Terminó la llamada.El teléfono cayó al otro lado de la cama con un golpe sordo. Durante varios segundos, se quedó sentado, respirando con dificultad. No tenía ni la paciencia ni las fuerzas para otra discusión.Su cuerpo se sentía débil, y la fiebre que lo atormentaba desde la noche anterior apenas había mejorado. El analgésico que había tomado antes casi no había aliviado el dolor de cabeza que le martillaba detrás de los
آخر تحديث : 2026-10-03 اقرأ المزيد