CAPÍTULO 158 — NUESTRA CASADías después, el sol de la mañana se filtraba a través de los amplios ventanales de un departamento que no olía a tragedia, ni a rencores, ni a los fantasmas del pasado.No era la imponente mansión de los Kingston, ni el antiguo departamento de Julián.Era un espacio completamente nuevo, luminoso y cálido, elegido por los dos para empezar de cero.O por los cuatro, considerando el hermoso caos que ya inundaba el lugar.Julieta, con sus dos añitos, sus rizos rebeldes y sus mejillas rosadas, corría de un lado a otro. Sus piececitos descalzos sonaban como un tamborilero emocionado mientras Luna, trotaba tras ella moviendo la cola como un ventilador descontrolado.En medio de la sala, Julián permanecía de pie con una postura tan rígida y elegante que parecía a punto de cerrar la fusión de dos multinacionales.Tenía en la mano una carpeta repleta de hojas: planos, medidas de cada habitación, certificaciones de seguridad, análisis de filtraciones, mapas del vecin
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-12 Mehr lesen