Diego salió del edificio del corporativo y, mientras caminaba hacia su auto, marcó el número de Ana Victoria. Ella contestó al primer timbre con voz dulce. —Hola, mi amor, ¿cómo estás? —saludó Ana Victoria con alegría. —Hola, mi vida —respondió Diego, subiendo a su vehículo—. Hablé con mi papá sobre la mujer de ayer. Me explicó que es una ex-empleada de la empresa. Según él, la despidieron hace años por fraude, estuvo en la cárcel y ahora volvió para exigir dinero amenazando con inventar chismes a la prensa. Ana Victoria escuchó con atención al otro lado de la línea. —Bueno... suena lógico. Al menos ya sabes quién es. —Eso dice él —suspiró Diego, apoyando los brazos en el volante—, pero la verdad hay algo que no me hace cuadrar las cosas. Hay algo en la forma en que ella me miró y en el nerviosismo de mi papá que simplemente no me deja creerle del todo. Siento que me está ocultando algo más. —Si tienes dudas, no te quedes con eso, pero tampoco te angusties antes de tiempo,
Última atualização : 2026-10-08 Ler mais