Cassidy preparó la cena un domingo. No porque fuera una ocasión especial, sino porque Marcus llevaba en su apartamento desde las once de la mañana y habían pasado el día haciendo esas cosas cotidianas que uno hace cuando la presencia de alguien en su espacio deja de ser algo extraordinario y pasa a formar parte, simplemente, de la atmósfera de ese lugar. Él había estado leyendo en la mesa de la cocina mientras ella trabajaba con el portátil en el otro extremo. Ella había preparado café dos veces sin preguntarle si quería, y en ambas ocasiones él había aceptado la taza sin levantar la vista de la página, había dado las gracias y había seguido leyendo. Él había arreglado la lámpara del pasillo, que llevaba tres semanas suelta; ella lo había mencionado una vez de pasada, él se había dado cuenta y había ido a arreglarla sin darle mayor importancia al asunto. Ella se había percatado de que él se fijaba en los detalles. Para eso no estaba preparada. Estaba preparada para alguien que estuvie
آخر تحديث : 2026-09-09 اقرأ المزيد