—No sé de qué mierda estás hablando, Soren —le dije, mirándolo a los ojos mientras me sostenía la mandíbula con los dedos firmes—. Mi olor es el de siempre. No cambió nada.Soren no me soltó. Estaba parado detrás de mí, inclinándose sobre el respaldo de la silla, apretando la mano alrededor de mi cuello sin cortar el aire, pero marcando la fuerza. La otra mano bajó desde mi hombro hasta el borde de la mesa, encerrándome por completo en su espacio.—Hueles distinto y lo sabes —insistió en voz baja, con la mandíbula trabada—. No te hagas la desentendida.—Soren, basta. Acabamos de bajar de una montaña, matamos a Selene y no paramos un segundo. Tengo el estómago revuelto y el cansancio encima. Déjame en paz.Le apoyé la mano en la muñeca y tiré hacia afuera.Soren me sostuvo la mirada un segundo más, con los ojos azules clavados en los míos, buscando alguna grieta en mi cara. Al ver que no bajaba la vista, me soltó despacio. Se enderezó, pasó el dorso de la mano por el cuello y dio dos p
Última atualização : 2026-09-25 Ler mais