Mis dientes rechinaron, mi columna se encasquilló, mis pechos vibraron, alzados y empapados de leche. Sus dedos marcaron mis muslos, mientras su lengua se hacía con la lava líquida que brotó desde mi agujerito que se cerró y abrió en contracciones concéntricas y temblorosas.La tensión se alzó, mis nervios rastrillaron cada parte de mi ser y me alcé al cielo en una nube blanca y luminosa que me dejó sin ver, sin oír, y sin sentir, aun cuando a lo lejos mi gemido profano, dulce y suave rezumbó dentro de mi pecho junto con mis palpitaciones erráticas.Cuando al fin pude respirar, parpadeé aletargada. Laxa sobre la mesa, distinguí la luna sobre nosotros, grande, redonda y plateada. Oteé alrededor.La natilla se volcó, las fresas rodaron y se salieron del platón. El chocolate pringó el mantel y mi piel. Y, Alistair entre mis piernas, las cuales masajeó para sofocar las vibraciones y la debilidad de mis músculos. Su sonrisa me recibió y lamió mi centro antes de alzarse sobre mi cuerpo, dej
Última actualización : 2026-10-07 Leer más