―Lo entiendo ―la detuve, porque lo comprendí, más o menos.Fuera porque acababa de pasar por algo similar, con menos piernas y manos involucradas, pero al final, quedé enredada bajo el escrutinio de ciertos ojos celestes que me robaron el aliento y, si él hubiera querido, me hubiera hincado y alabado su cuerpo, lo hubiera recorrido y dejado hacer lo que quisiera, mientras lo hiciera solo conmigo.Llevaba varios años sin ser tocada realmente por un hombre. En ese punto, no conté a Dan, no porque nuestros sexos no se rozasen hasta el clímax, sino porque no lo sentí de esa manera al final de nuestro encuentro. Víctor y Alberto eran mis experiencias previas reales, hombres que tocaron mis curvas con el fin de satisfacer sus libidos, hombres que no me calentaron, que no procuraron mi placer, y, caer en unos dedos expertos, calientes y arrebatadores, podían hacer que una chica perdiera el norte, que cayese al infierno con una sonrisa.―Yo… ―sopesó cómo seguir.Se removió en el sofá y luego
Última actualización : 2026-09-25 Leer más