Sus dedos encontraron los botones de su camisa y los fue abriendo uno a uno, despacio. Esta vez no era un gesto cargado de simbolismo: era simplemente lo que quería hacer y lo que estaba haciendo. Cada botón que cedía revelaba un centímetro más de piel, de calor, de él. Cuando la camisa quedó abierta, sus palmas encontraron su pecho, los músculos definidos, el vello que crecía en una línea que descendía hacia su vientre. Lo recorrió con las yemas de los dedos, memorizando cada surco, cada cicatriz, cada punto de calor que ya conocía pero que nunca se cansaba de redescubrir.Sebastián tenía las manos en su cintura, en el primer punto de contacto que había encontrado. Sus dedos se aferraban a la tela de su blusa con una tensión que delataba el esfuerzo que le costaba no tomar el control.Valentina las tomó.Las movió.—A
Last Updated : 2026-10-05 Read more