Lentamente al principio, un ritmo suave y profundo que les permitía sentir cada centímetro de la conexión. Sus manos descansaban sobre el pecho de Sebastián, sintiendo el latido frenético de su corazón bajo las palmas, y los ojos de él nunca abandonaban los suyos, negros y brillantes y completamente rendidos. Ella marcaba el ritmo: a veces rápido, a veces lento, a veces círculos lentos con las caderas que le arrancaban gemidos a ambos.Sebastián no intentó tomar el control. No empujó, no aceleró, no hizo nada más que recibir lo que ella le daba. Sus manos permanecieron en sus caderas, pero sin apretar, sin dirigir,solo sosteniendo, solo conectando. Y Valentina sintió, en la manera en que él se abandonaba a ella, algo que la hizo amarlo más de lo que creía posible.—Te siento —jadeó Sebastián, la voz rota—. Te sien
Last Updated : 2026-10-10 Read more