Él CEO sintió que algo se le quebraba dentro del pecho. Amaba muchísimo a su mujer, también a su nena y al bebé que venía en camino, sin embargo, apenas podía soportar verla en ese estado tan terrible. —Escúchame, amor. Mírame. Ella obedeció con dificultad. —No tienes que hacerlo todo de una vez. Solo esta contracción. Después descansamos. Luego enfrentamos la siguiente. Estoy aquí, ¿me oyes? Estoy contigo. La obstetra realizó una nueva valoración y confirmó que el parto avanzaba adecuadamente. Así que cuando llegó el momento de pujar, explicó a Amelia qué debía hacer y le indicó que siguiera sus instrucciones. Eliester se colocó junto a su cabeza, permitiéndole apoyarse en él. —Puedes hacerlo, Amelia. —¡Como vuelvas a decirme eso, te juro que...! —No diré nada, no te enojes. —¡Más te vale! Él cerró la boca inmediatamente. La enfermera tuvo que ocultar una sonrisa. Incluso en medio del dolor, Amelia seguía siendo Amelia. Y Eliester jamás la había amado tant
Last Updated : 2026-10-09 Read more