Luciano Salvatore no estaba dispuesto a que su amigo perdiera a su bebé. Se había mantenido un poco al márgen, después de todo los abuelos del niño eran hombres muy poderosos, al igual que su padre y su tío Ivanko. La villa de Sara Ivanov se había convertido en un escenario de tensión insoportable. Rodrigo Ivanov permanecía en medio del salón principal, con la mandíbula tan apretada que los músculos de su rostro se marcaban bajo la piel. A su lado, su yerno Ivanko caminaba de un extremo a otro, incapaz de aceptar que, después de haber llegado hasta allí, su sobrino siguiera desaparecido. Yuri, por su parte, observaba a Irina con una mezcla de rabia y decepción. La mujer que alguna vez había formado parte de su vida había cruzado una línea que ni siquiera él, conociendo su carácter, habría imaginado. Sara Ivanov estaba frente a ellos, fingiendo una tranquilidad que comenzaba a resquebrajarse. —Ya han registrado toda mi propiedad —declaró con irritación— No hay ningún niñ
آخر تحديث : 2026-10-12 اقرأ المزيد