La mañana del bautizo había amanecido luminosa sobre la ciudad, pero en la residencia de los Ivanov el movimiento había comenzado mucho antes de que saliera el sol. No todos los días se celebraba el bautizo de dos pequeños que, sin saberlo todavía, pertenecían a dos de las familias más poderosas y temidas de aquel mundo. Por un lado estaba Iván Romano, el pequeño heredero de Elizabeth y del Pakhan de Rusia. El recién nacido que había llegado a sus vidas después de una historia que había puesto a prueba la paciencia, el amor y la lealtad de todos. Aquella mañana, después de largas conversaciones familiares, el bebé Ivanov, también recibiría oficialmente su nombre. “Eron Ivanov" Un nombre elegido con cuidado, destinado a acompañar al pequeño durante toda su vida y a formar parte de una dinastía cuyo apellido era suficiente para hacer que muchos hombres se pusieran de pie. En el dormitorio principal de la residencia, Elizabeth sostenía a su hijo entre los brazos mientras
آخر تحديث : 2026-10-17 اقرأ المزيد