El sol de la tarde caía en diagonales doradas sobre la acera mientras Dariana terminaba de hablar con la Sra. Elena, la anciana dueña del modesto espacio comercial. Las paredes del local, recién pintadas de blanco, olían a fresco y a limpio; el gran ventanal de la fachada dejaba entrar una luminosidad que llenaba cada rincón, haciendo relucir el piso de cerámica clara. En comparación con la magnificencia helada de la residencia de Duvan, el lugar era sencillo, pero para Dariana significaba el templo donde reconstruiría su dignidad. —El contrato de arrendamiento es por un año, muchacha —dijo la mujer, acomodándose los anteojos mientras desplegaba el documento sobre un pequeño mostrador de madera—. Pido el mes de depósito y el primer mes por adelantado. Si todo te parece bien, te entrego las llaves pasadas las dos de la tarde de mañana. —Está perfecto, señora Elena —respondió Dariana con una sonrisa serena que le iluminaba las facciones—. Mañana mismo le traigo el dinero y firmamos
最終更新日 : 2026-09-19 続きを読む