El mundo se convirtió, durante unos segundos eternos, en una masa de burbujas y luces distorsionadas por el agua clorada. Sentí que me hundía, el peso del vestido tirando de mí hacia abajo con una fuerza que no había anticipado, y justo cuando empezaba a orientarme para nadar hacia la superficie, unos brazos me rodearon desde atrás con una fuerza precisa. Salimos juntos a la superficie, jadeando, con el agua chorreándonos por todas partes. Lo primero que hice, en cuanto recuperé el aliento, fue llevarme una mano a la cara, aterrada de haberme convertido en un desastre de rímel corrido delante de medio salón. No fue así —el maquillaje aguantó exactamente donde lo había dejado, intacto, gracias a que había insistido en que fuera resistente al agua sin saber muy bien por qué en su momento. El pelo, en cambio, no tuvo tanta suerte: se me pegó entero a la cara y a los hombros, oscurecido por el agua, y el vestido azul zafiro se me adhería ahora a cada curva del cuerpo como una segunda pi
Last Updated : 2026-09-11 Read more