—Estoy bien. Solo necesito un momento. —Abrió los ojos y la miró, con una sonrisa cansada—. ¿Tú estás bien? Estuviste muy callada durante la cena.Elena abrió la boca. Tenía la verdad en la punta de la lengua, entera, urgente, lista para salir. Herrera acababa de darle, sin querer, todas las razones para decirla. Y aun así, al ver el rostro agotado de Mateo, la sombra de duelo que le oscurecía los ojos, no fue capaz de añadir un peso más a los hombros que ya cargaban tanto.—Estoy bien —mintió, por segunda vez en tres días—. Solo cansada.Mateo asintió, le tomó la mano, y subieron juntos las escaleras en silencio. Esa noche, por primera vez, se despidieron en el pasillo con un beso largo y lento, y Elena se quedó despierta hasta el amanecer, preguntándose cuánto tiempo más podría sostener un secreto que crecía cada día, como una raíz que se abre camino bajo la tierra hasta que un día, inevitablemente, rompe la superficie.A la mañana siguiente, mientras Mateo ayudaba a Rosa a ordenar
Last Updated : 2026-10-16 Read more