El alcalde Salcedo se presentó en la clínica un martes por la tarde, sin cita previa, con un ramo de flores en una mano y una sonrisa ensayada en la cara. Entró con tanta naturalidad que Yolanda, que estaba reponiendo vendas en el estante del fondo, tardó un segundo en reconocerlo y otro en decidir si debía ser cortés o no. —Buenas tardes, buenas tardes —saludó él, con el tono de quien se siente en su propia casa—. ¿Está la doctora Ferrán? Venía a felicitarla en persona por su matrimonio. —Está operando —respondió Yolanda, con sequedad—. Puede esperar, si quiere. —Con mucho gusto. Se sentó en una de las sillas de la sala de espera, con las flores sobre las rodillas, y examinó la habitación con una atención que a Yolanda le pareció más propia de un tasador que de un visitante cortés. Los carteles de vacunación, el mostrador de madera, las jaulas, el calendario con fotografías de perros. Miró cada cosa como si la estuviera valorando, y Yolanda sintió un escalofrío. Elena salió del
Last Updated : 2026-10-24 Read more