Bastian guardó silencio, su mente absorta en pensamientos. Sus ojos oscuros, profundos como un pozo sin fondo, continuaron fijos en la silueta pálida que, con pasos vacilantes, cruzaba las puertas del hospital. La figura se desvaneció lentamente en la bruma de la calle, dejando tras de sí una estela de incertidumbre y misterio que envolvía el aire.—Usted incluso ordenó que le dieran una golpiza a ese desgraciado por ella —continuó el asistente, rompiendo la tensión del pasillo—, pero ni siquiera quiere que ella lo sepa.—Basta —sentenció Bastian. Su voz fue un chasquido frío que cortó de golpe al subordinado.Sus pensamientos volaron veinte años atrás. Recordó la tormenta torrencial que amenazaba con ahogarlos, la mirada asustada pero dulce de aquella niña de cabello de nieve y la promesa infantil de protegerse mutuamente para siempre. Sin embargo, el destino lo obligó a marcharse al extranjero de emergencia. Años después, estando a miles de kilómetros, la notificación de la boda de
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-23 อ่านเพิ่มเติม