La mano de Jack seguía entrelazada con la de ella mientras la guiaba a la pista. La música había disminuido, el bajo seguía resonando con fuerza, pero ahora más bajo. Los cuerpos se movían a su alrededor, cerca y despreocupados, pero Jack parecía no percatarse de nadie más.La atrajo hacia sí sin preguntar.Una mano se posó en la parte baja de su espalda, firme, con los dedos extendiéndose como si reclamara el espacio. La otra la sujetaba, llevándola contra su pecho. El calor de su cuerpo la envolvió primero. El aroma a jabón limpio y algo más oscuro —humo y whisky— se deslizó en sus pulmones.Gina mantuvo la espalda recta. Este era el hombre al que planeaba destruir. No se derretiría. No temblaría.Pero su pulso la traicionó. Latía con fuerza en su garganta, mezclado con odio y algo más intenso que no quería nombrar.Jack la miró. Esos ojos color avellana recorrieron su rostro como si lo estuviera memorizando: su boca, la línea de su mandíbula, la forma en que se negaba a apartar l
آخر تحديث : 2026-09-25 اقرأ المزيد