No me gustaba Noah. No sabía si era por la manera en que había aparecido de la nada, con la ropa rasgada, la cara cubierta de arañazos y esa expresión de alguien que llevaba días huyendo sin atreverse a mirar atrás, o porque había conseguido que Darian se pusiera todavía más tenso de lo que ya estaba. El Alfa del Norte no confiaba en él, eso era evidente, pero tampoco parecía dispuesto a echarlo del bosque, y algo me decía que aquella decisión tenía más que ver con lo que Noah sabía que con las ganas de ayudarlo. —¿Cómo sabes que soy el único que puede despertar la maldición? —pregunté, sin apartar la mirada del recién llegado. Noah se pasó una mano por el pelo castaño, apartándose algunos mechones de la frente. Tenía los ojos verdes, aunque el cansancio les daba un aspecto apagado, y una pequeña herida le cruzaba el labio inferior. Parecía de nuestra edad, quizá un poco mayor, pero había algo en su forma de observarnos que no encajaba con su apariencia. No tenía la mirada de
Última actualización : 2026-10-18 Leer más